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16/06/2015
El estudio biológico de un tumor nos dice cuál es el tratamiento más adecuado

La científica holandesa Laura van ’t Veer ha revolucionado el diagnóstico del cáncer de mama con un test genético que permite evitar a casi un tercio de las pacientes un tratamiento innecesario con quimioterapia. Con el análisis de 70 genes, el método descifra si el tumor tiene o no probabilidad de recurrencia y, por tanto, si es de alto o bajo riesgo. Su trabajo ha sido reconocido con el Premio al Inventor Europeo 2015 en la categoría de pequeñas y medianas empresas en una gala celebrada ayer en París.

Fuente SINC

Laura van ’t Veer es una de las ganadoras del Premio Inventor Europeo 2015, unos galardones otorgados por la Oficina Europea de Patentes que se consideran como el Nobel de la innovación. Ayer, recogió emocionada su galardón en una gala que tuvo lugar en el Palacio Brongniart, el histórico edificio de la Bolsa de París.

Van ’t Veer lleva más de 20 años investigando la biología del tumor de mama. En 2001, ella y su equipo del Instituto Cáncer de Holanda (NKI, por sus siglas en holandés) identificaron 70 genes que son clave para determinar si estos tumores tienen o no probabilidad de recurrencia. “Viendo si ese conjunto de genes están encendidos o apagados se puede saber si el riesgo de que el cáncer se reproduzca en el futuro es alto o bajo. Es como la huella genética del tumor”, explicó la científica en una entrevista concedida a Sinc en la capital francesa.

“Este descubrimiento cambió la forma en la que se diagnostica el cáncer de mama. Antes, para calcular el riesgo de desarrollar un cáncer secundario se tenían en cuenta factores como el diámetro del tumor y la edad. En cambio, nuestro sistema tiene en cuenta la biología del tumor y de los genes implicados para saber realmente si es agresivo o no. Esto nos indica si es necesario recurrir a un tratamiento con quimioterapia –que tiene efectos secundarios muy fuertes– o si se puede evitar”.

Según la experta, dependiendo del país, las pacientes diagnosticadas con cáncer de mama son tratadas con quimioterapia tras ser operadas en índices que van del 40% al 90% de los casos. Sin embargo, solo entre un 23% y un 30% tienen riesgo de que el cáncer se vuelva a reproducir. “La mayoría está recibiendo quimio sin necesidad”, destaca.

Además –agrega– “en una minoría de los casos, los doctores están minusvalorando otros tumores porque se guían por el diámetro. Sin embargo, “algunos de los tumores pequeños pueden ser muy agresivos”.

Para explotar la patente del test, denominado Mamma Print, Laura Van ’t Veer y su socio René Bernards crearon en 2004 una spin off del NKI llamada Agendia. La firma está ahora situada en el puesto número 14 entre las más relevantes empresas de diagnóstico molecular con una facturación de unos 20 millones de euros al año, 150 empleados y sedes en Ámsterdam e Irvine (California).

El test, que ya ha sido utilizado por 40.000 mujeres en Europa, EE UU y Latinoamérica, se realiza con una pequeña muestra del tumor y mide la actividad del conjunto de genes implicados mediante la ayuda de un chip. "En el plazo de 10 días indica la agresividad del tumor", dice Van ’t Veer.

El punto de partida de esta innovadora prueba fue un estudio llevado a cabo en muestras tumorales de 78 casos de cáncer de mama, almacenados en un banco de tejidos del NKI. Gracias a este trabajo, se encontró la huella genética tumoral de los 70 genes.

Recientemente, el equipo volvió a examinar los tejidos, algunos de los cuales tenían una antigüedad de 25 años, y comprobó que el grupo caracterizado como de escaso riesgo tuvo un índice de recurrencia extremadamente bajo.

Alrededor de 1,7 millones de mujeres son diagnosticadas con cáncer de mama cada año, el tumor más letal entre la población femenina con 450.000 muertes en 2011, según la Organización Mundial de la Salud.

La investigadora y empresaria está ahora concentrada en la búsqueda del mejor tipo de tratamiento para el porcentaje de pacientes con los tumores más agresivos tanto en cánceres de mama como de colon, también mediante análisis genéticos. En estos ámbitos, está colaborando con el Instituto del Cáncer de Cataluña, el Hospital Universitario Vall D’Hebron y otras instituciones europeas y de EE UU.

En la ceremonia de entrega de premios, Laura van ’t Veer fue la única mujer ganadora en un premio individual, algo que le parece incomprensible. “El mundo académico está lleno de mujeres brillantes. Tenemos que reflexionar para ver qué pasa en el camino porque es un tremendo desperdicio de talento”, concluyó. 

Con toda la pompa posible, ayer se hizo entrega de los galardones del Premio Inventor Europeo 2015 en sus seis categorías. La ceremonia tuvo lugar en el Palacio Brongniart, la antigua sede de la Bolsa de París. En esta edición, no resultó premiado ningún español.

Estos premios de la Oficina Europea de Patentes pretenden honrar a inventores destacados que con su trabajo “han hecho una contribución excepcional al desarrollo social, el progreso tecnológico y el crecimiento económico”. Más de 400 invitados del mundo de la política, los negocios y la academia asistieron al evento en el que hubo nervios, dedicatorias, sonrisas, lágrimas y hasta alfombra roja como si de los oscar se tratara.

Además de Laura van ’t Veer, que ganó en la categoría de pymes, destaca también el francés Andres Manz, inventor del sistema lab on a chip de análisis biomédico, que ganó en el apartado de trayectoria de toda una vida.

En el segmento de industria, resultaron premiados Franz Amtmann (Austria) y Philippe Maugars (Francia) por su contribución al desarrollo de Near Field Communication (NFC), una tecnología de seguridad sin contacto para la transferencia de datos entre dispositivos móviles.

Por su parte, Ludwik Leibler (Francia) se llevó el galardón de investigación por haber inventado un nuevo material denominado vitrimers, un nuevo tipo de plástico que puede ser reparado fácilmente y es completamente reciclable.

En países no europeos, Sumio Iijima, Akira Koshio y Masako Yudasaka (Japón) recibieron el galardón por el descubrimiento de los nanotubos de carbono.

Para acabar, el premio por votación popular fue para Ian Frazer (Australia) y el ya fallecido Zhou Jian (China) por la primera vacuna del mundo contra el papiloma humano. Frazer acudió acompañado por la viuda de Zhou Jian quien humedeció los ojos de los asistentes con un emocionado discurso.