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19/07/2014
Los osos cavernarios consumían cadáveres enteros de animales

Los osos son uno de los animales más emblemáticos de la Prehistoria, pero se sabe poco de su comportamiento como carnívoros. Ahora, un equipo liderado por arqueólogos catalanes, ha estudiado 17 carcasas comidas por osos del Pirineo de Lleida en la actualidad y ha identificado los patrones de consumición de cadáveres enteros. Después, ha comparado los resultados con las mordeduras y fracturas halladas en restos de cadáveres de animales prehistóricos.

Fuente SINC

Un estudio, liderado por el Instituto Catalán de Paleoecologia Humana y Evolución Social (IPHES), ha revelado nuevas pautas del comportamiento del oso cavernario como carnívoro consumidor de otros animales. Los arqueólogos han estudiado 17 carcasas comidas en la actualidad por osos del Pirineo de Lleida y han identificado los patrones de consumición de cadáveres enteros por parte de estos animales. Luego han comparado los resultados con las mordeduras y fracturas halladas en restos de cadáveres de animales prehistóricos.

Según explican los autores del trabajo, que se publica en la revista PLOS One, los osos son uno de los animales más emblemáticos de la Prehistoria. Conocidos son sus hábitos cavernarios, sobre todo los relacionados con su hibernación, que hace que sean muy comunes en los yacimientos arqueológicos más antiguos. Su comportamiento, sin embargo, todavía es bastante desconocido, sobre todo en su actividad carnívora.

En muchos yacimientos se ha intuido su presencia a partir de mordiscos en los huesos de otros animales, entre los que se incluyen los propios osos muertos durante el período de letargo. Sin embargo, la caracterización de estos animales desde el punto de vista tafonómico (estudio de las marcas asociadas a los huesos y a los dientes) todavía es una asignatura pendiente de los científicos.

El arqueólogo Jordi Rosell, investigador docente de la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona, miembro del IPHES y uno de los autores, destaca que algunos estudios anteriores basaban sus conclusiones en muestras muy reducidas o en trabajos efectuados con animales alimentados en cautividad, los cuales tienen un comportamiento bastante diferente de los salvajes. "Nosotros hemos estudiado 17 carcasas comidas por osos del Pirineo de Lleida y hemos podido identificar los patrones de consumición de cadáveres enteros por parte de estos animales".

El objetivo era caracterizar los osos como carnívoros para distinguirlos de otros predadores y de los homínidos. "La gran virtud del estudio es que servirá para ayudar a identificar no sólo si un cadáver hallado en un yacimiento comió un oso, sino qué tipo de carnívoro lo hizo", añade.

Los osos son muy abundantes en los yacimientos, sobre todo en cueva, y como carnívoros que son, producen muchas perturbaciones, ya que se mueren allí después de la hibernación, se comen los cadáveres de otros osos fallecidos, mezclan la basura dejada por los homínidos, etc.

"En este caso –prosigue Rosell– nos hemos centrado en un aspecto muy concreto: el consumo de carcasas enteras para ver qué podía suceder cuando un oso se encontraba una de ellas y qué mordeduras dejaba. Tras este trabajo, estamos en condiciones de comprobar si el comportamiento observado de los osos actuales se reproduce en las especies del pasado, como por ejemplo el oso de las cavernas, o incluso anteriores".

El estudio se ha podido realizar gracias a la colaboración de Equipos de Seguimiento del Oso Pardo del Consejo General de Aran y del Pallars Sobirà y del DAAM (Departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente) que ha permitido conseguir 17 carcasas comidas por osos del Pirineo de Lleida. Además, también gracias a ellos, se han obtenido las imágenes de foto-trap y vídeo-trap, correspondientes básicamente a animales muertos de forma natural y carroñeados por los osos, con las que se ha podido efectuar un seguimiento de los patrones de consumición de estos animales. Paralelamente, también se ha recogido y estudiado las carcasas de animales cazados por los osos, señala el estudio.

El foto-trap son trampas de foto o video. Se trata de colocar cámaras con sensores de movimiento alrededor de los cadáveres, de manera que cuando un oso llega queda capturado en imágenes y se puede seguir el proceso de consumición. "Obviamente, esto sólo se puede hacer en casos de carroñeros cuando los guardas saben de la existencia de un animal que ha causado baja por muerte natural. Entonces ellos van y ponen las cámaras ", matiza Jordi Rosell.

Según la investigación, los osos empiezan la secuencia de consumición despellejando los cadáveres, "un fenómeno que no ha sido observado entre ningún otro carnívoro", dice Rosell. "Después, muestran una preferencia por la caja torácica y las vísceras contenidas, las cuales consumen tras fracturar sistemáticamente las costillas y parte de las vértebras aplastándolas con las patas delanteras, o expandiéndolas con las manos. Por el contrario, no parecen mostrar demasiado interés por la masa muscular de las patas", asegura el arqueólogo.

Todas estas observaciones han posibilitado establecer comparaciones, mediante un tratamiento estadístico, de las modificaciones producidas por los osos sobre los huesos de los animales comidos (fracturas y señales de mordeduras) con las efectuadas por otros predadores europeos (lobos) y africanos (leones y hienas). Estos datos también han sido obtenidos por algunos de los propios autores y publicados en trabajos precedentes.

"Los resultados muestran los osos como unos carnívoros bastante diferentes de los demás, lo cual podría estar relacionada con su fisiología (prácticamente tienen manos) y sus hábitos omnívoros, ya que estos animales no dependen exclusivamente de la carne para sobrevivir", explica Rosell.

El trabajo se configura como una referencia mundial para interpretar las actividades de los diferentes predadores que se localizan en los yacimientos arqueológicos. Algunos ejemplos de la Península Ibérica donde estos resultados pueden ser aplicados debido a la abundancia de estos animales son cuevas en los yacimientos de Atapuerca (Burgos) o la Cova de les Llenes (Pallars Jussà, Lérida).

Referència bibliogràfica

Arilla, M., et al., “The ‘‘Bear’’ Essentials: Actualistic Research on Ursus arctos arctos in the Spanish Pyrenees and Its Implications for Paleontology and Archaeology”, Plos One (2014),